martes, 14 de febrero de 2012

LUIS PALÉS MATOS


Ten con ten
Luis Palés Matos
Estás, en pirata y negro
mi isla verde estilizada,
el negro te da la sombra
te da la línea el pirata.
Tambor y arcabuz a un tiempo
tu morena gloria exaltan,
con rojas flores de pólvora
y bravos ritmos de bámbula.

Cuando el huracán desdobla
su fiero acordeón de ráfagas,
en la punta de los pies
-ágil bayadera- danzas
sobre la alfombra del mar
con fina pierna de palmas.

Podrías ir de mantilla,
si tu ardiente sangre ñáñiga
no trocara por madrás
la leve espuma de España.

Podrías lucir, esbelta,
sobriedad de línea clásica,
si tu sol, a fuerza de oro,
no maduraste tus ánforas
dilatando sus contornos
en amplitud de tinaja.

Pasarías ante el mundo
por civil y ciudadana,
si tu axila -flor de sombra-
no difundiera en las plazas
el rugiente cebollín
que sofríen tus entrañas.

Y así estás, mi verde antilla,
en un sí es que no es de raza,
en ten con ten de abolengo
que te hace tan antillana...
Al ritmo de los tambores
tu lindo ten con ten bailas,
una mitad española
y otra mitad africana.





Majestad negra
Luis Palés Matos
Por la encendida calle antillana
va Tembandumba de la Quimbamba
-rumba, macumba, candombe, bámbula-
entre dos filas de negras caras.
Ante ella un congo -gongo y maraca-
ritma una conga bomba que bamba.

Culipandeando la Reina avanza,
y de su inmensa grupa resbalan
meneos cachondos que el gongo cuaja
en ríos de azúcar y de melaza.
Prieto trapiche de sensual zafra,
el caderamen, masa con masa,
exprime ritmos, suda que sangra,
y la molienda culmina en danza.

Por la encendida calle antillana
va Tembandumba de la Quimbamba.
Flor de Tortola, rosa de Uganda,
por ti crepitan bombas y bámbulas,
por ti en calendas desenfrenadas
quema la Antilla su sangre ñáñiga.
Haití te ofrece sus calabazas;
fogosos rones te da Jamaica;
Cuba te dice: ¡dale, mulata!
Y Puerto Rico: ¡melao, melamba!

¡Sús, mis cocolos de negras caras!
Tronad, tambores; vibrad, maracas.
Por la encendida calle antillana
-rumba, macumba, candombe, bámbula-
va Tembandumba de la Quimbamba.






Mulata-Antilla

Luis Palés Matos

En ti ahora, mulata,
Me acojo al tibio mar de las Antillas.
Agua sensual y lenta de melaza,
Puerto de azúcar, cálida bahía,
Con la luz en reposo
Dorando la onda limpia,
Y el soñoliento zumbo de colmena
Que cuajan los trajines de la orilla.
En ti ahora, mulata,
Cruzo el mar de las islas.
Eléctricos mininos de huracanes
En tus curvas se alargan y se ovillan,
Mientras sobre mi barca va cayendo
La noche de tus ojos, como tinta.
En ti ahora, mulata...
¡Oh despertar glorioso en las Antillas!
Bravo color que el do de pecho alcanza,
Música al rojo vivo de alegría,
Y calientes cantaridas de aroma
-Limón, tabaco, piña--
Zumbando a los sentidos
Sus embriagadas voces de delicia.
Eres ahora, mulata,
Todo el mar y la tierra de mis islas.
Sinfonía frutal, cuyas escalas,
Rompen furiosamente en tu catinga.
 He aquí en su traje verde la guanábana
Con sus finas y blandas pantaletas
De muselina; he aquí el caimito
Con su leche infantil; he aquí la piña
Con su corona de soprano...Todos
Los frutos, ¡oh mulata! tú me brindas
En la clara bahía de tu cuerpo
Por los soles del trópico bruñida.
¡Oh, Cuba! ¡Oh, Puerto Rico!
Fogosas tierras líricas...
¡Oh, los rones calientes de Jamaica!
¡Oh, el aguacate de Santo Domingo,
Y el caldo denso de la Martinica!
Ahora eres , mulata,
Glorioso despertar en mis Antillas.


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